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7 poemas sobre la infancia anotados

El comienzo de nuestra vida es una etapa notable, recordada por muchos con cariño y nostalgia. Ligada a la inocencia, a la alegría y también al descubrimiento del mundo, la infancia se convirtió en tema de muchas composiciones poéticas de gran belleza en todo el mundo.

Vea a continuación los poemas en portugués que hemos seleccionado, acompañados de un breve análisis:

1. Infancia, de Manoel de Barros

Corazón negro grabado en la pared amarilla.
La fina lluvia está goteando… goteando de los árboles…
Una regadera escondida en la cama de flores.

Barquitos de papel en el agua sucia de las alcantarillas…
El baúl de hojalata de la abuela en su dormitorio.
Rayos de luz en la capa negra de su padre.
Manzana verde en el plato.

Un pez cebra muere… muere, en
Diciembre.
Y la tarde muestra las suyas
Girasoles por cierto.

Manoel de Barros (1916 – 2014) fue un escritor brasileño del siglo XX mejor conocido por su estrecha relación con la naturaleza.

En la composición anterior, publicada en poesía (1956), citando el tema lo que vi en el momento en que era un niño. Además de la vida que existió en su jardín, enumera algunos recuerdos como caminos, muebles, ropa y hasta comida.

Así se pinta el yo lírico retrato de tu infanciade «Patchwork», que recuerda y convierte en verso.

2. Evocación de Recife, de Manuel Bandeira

arrecife sin nada mas
arrecife de mi infancia
Union Street donde jugué latigazo cervical
y rompió las ventanas de la casa de doña Aninha Viegas
Totônio Rodrigues era muy viejo y usaba quevedos
en la punta de la nariz
Después de la cena, las familias con sillas salieron a la acera.
chismes de risa
jugamos en medio de la calle
Los chicos gritaron:
¡Sale el conejito!
¡No te vayas!

A lo lejos llegaban las suaves voces de las muchachas:
Rosa mosqueta, dame una rosa
Clavel dame un botón

(Mucho rosa de estas rosas
habrá muerto de raíz…)
De repente
en la larga noche
una campana
Una gran persona dijo:
¡Fuego en San Antonio!
Otro objetó: ¡San José!
Totônio Rodrigues siempre pensó que era San José.
Los hombres se pusieron los sombreros y se fueron a fumar
Y estaba enojado por ser un niño porque no podía ver el fuego.

El poema de Manuel Bandeira (1886-1968), integrante de la Geração de 22, fue publicado en el libro libertinaje (1930). Las influencias modernistas son evidentes en la obra, como el verso libre y los temas cotidianos. En «Evocación de Recife» el poeta explica su amor de la ciudad donde nació.

En el pasaje presentado arriba podemos encontrar claros recuerdos que el yo lírico conserva en su memoria tantos años después. Los versos mencionan juegos, gente e incluso costumbres locales.

La nostalgia que transmite el sujeto a través de sus palabras contrasta con esa viejo deseo de crecerser un adulto y estar listo para enfrentar los percances de la vida.

3. Cuando los niños juegan, de Fernando Pessoa

cuando los niños juegan
Y los escucho tocar
algo en mi alma
Empieza a disfrutar.

y toda la infancia
que no vine a mi mismo
en una ola de alegría
Que no era de nadie.

Si quien fui es un misterio
¿Y quién seré yo?
al menos siento quien soy
Esto en el corazón.

Uno de los más grandes poetas en lengua portuguesa, Fernando Pessoa (1888 – 1935) creó una obra prolífica y variada que se convirtió en una influencia internacional.

La composición que destacamos fue escrita en septiembre de 1933 y posteriormente añadida a la colección poesía (1942). Uno de los temas recurrentes en la poesía de Pessoa es que Nostalgia de la infanciaalgo que atraviesa Cuando los niños juegan.

En estos versos vemos que el yo lírico conecta la experiencia de ser niño con el sentimiento de alegría. Justo debajo descubrimos que sus propios recuerdos de esa época no son tan felices.

Queda claro que esta idea era de la infancia. idealizado por el sujetoconvertirse en una especie de «paraíso perdido» que tal vez nunca haya existido.

4. Ir a la Luna, de Cecília Meireles

Mientras no tengan cohetes
ir a la luna
Los niños andan en scooters
por las aceras de la calle.

Quedarse ciego con la velocidad:
Aunque les rompan la nariz
¡que suerte!
Ser rápido significa ser feliz.

¡Vaya! si pudieran ser ángeles
de largas alas!
Pero son sólo niños grandes.

Conocida por lectores de todas las edades, Cecília Meireles (1901 – 1964) fue una escritora y educadora brasileña que dedicó gran parte de su obra al público más joven.

La composición «Ir a la luna» se publicó en el libro de poemas para niños. Es ésto o lo otro (1964). En estos versos el autor se centra en la imaginación que está presente en todos los niños.

Los niños incluso se arriesgan cuando juegan, pero no les importa; solo quieren divertirse. Al imaginar que llegarán a la luna, transmiten al lector una sensación de ligereza que a menudo está ausente en la vida adulta.

5. Infancia, de Carlos Drummond de Andrade

Mi padre montaba a caballo, se iba al campo.
Mi mamá solía sentarse mientras cosía.
mi hermanito estaba durmiendo
Yo solo, chico entre mangueras
Lea la historia de Robinson Crusoe,
larga historia que nunca termina.

Una voz docta en el mediodía blanco de la luz
Canción de cuna en la inmensidad de los barrios de los esclavos, y nunca olvidada
pidió café.
café negro como el viejo negro
café delicioso
buen café

Mi mamá solía sentarse mientras cosía.
Mírame:
– Shh… no cortes al chico.
A la cuna donde aterrizó un mosquito
Y suspiró… ¡qué profundo!

Mi padre solía acampar lejos.
en la interminable maleza de…

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