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10 poemas imprescindibles de Cecília Meireles analizados y comentados

La carioca Cecília Meireles (1901-1964), responsable de una poesía intensa, intimista y visceral, es sin duda una de las más grandes escritoras de la literatura brasileña.

Su poesía intensamente musical no perteneció a ningún movimiento literario en particular, aunque la mayoría de los críticos sitúan a la autora como una modernista brasileña de segunda generación. Sus temas más comunes incluyen el aislamiento, la soledad, el paso del tiempo, la impermanencia de la vida, la identidad, el abandono y la pérdida.

Cecília pasó por el periodismo, la crónica, el ensayo, la poesía y la literatura infantil. Sus palabras han encantado a generaciones y serán recordadas aquí.

1. razón

Yo canto porque el momento existe
y mi vida es completa.
No estoy ni feliz ni triste:
soy un poeta

hermano de las cosas pasajeras,
No siento ni alegría ni tormento.
cruzo noches y dias
en el viento.

Ya sea que me derrumbe o construya
si me quedo o me alejo
– No sé, no sé. no se si me quedo
o paso.

yo se que canto Y la canción lo es todo.
El piano de cola rítmico tiene sangre eterna.
Y un día sé que seré tonto:
– nada mas.

razón es el primer poema del libro Viaje, publicado en 1939, era moderna. La composición es un metapoema, es decir, un texto que se centra en su propio proceso de construcción. El metalenguaje en la poesía es relativamente común en la poesía de Cecília Meireles.

En cuanto al título razónhay que decir que para Cecília, escribir y vivir eran verbos que se mezclaban: vivir significaba ser poeta, y ser poeta significaba vivir.

Escribir era parte de su identidad y condición esencial de la vida de la escritora, como se ve particularmente en el verso: «No estoy ni feliz ni triste: soy poeta».

El poema es existencialista y trata de la fugacidad de la vida, a menudo con cierta melancolía, a pesar de su extrema delicadeza. Los versos están hechos de antítesis, ideas opuestas (felices y tristes; noches y días; me derrumbo y edifico; me quedo y me deshago; me quedo y perezco).

Otro rasgo llamativo es la musicalidad del movimiento – el texto contiene rimas, pero no con el rigor de la métrica como en el parnasianismo (existe y triste; fugaz y días; construyo y me quedo; todo y mudo).

También cabe señalar que prácticamente todos los verbos del poema están en tiempo presente, lo que demuestra que Cecília pretendía evocar el aquí y el ahora.

dos. Es ésto o lo otro

O cuando llueve y el sol no brilla
o cuando hay sol y no hay lluvia!

O te pones el guante y no te pones el anillo,
o te pones el anillo y no te pones el guante!

El que sube por los aires no se queda en el suelo,
si te quedas en el suelo, no vas a volar.

Es una pena que no puedas hacer eso.
estar en ambos lugares al mismo tiempo!

O ahorro el dinero y no compro los dulces
o compro los dulces y gasto el dinero.

Es esto o aquello: o esto o aquello…
y yo vivo todo el dia y elijo!

No sé si juego, no sé si estudio
si huyo o me quedo tranquilo.

Pero todavía no puedo entenderlo
cuál es mejor: si es esto o aquello.

Es ésto o lo otro Es un ejemplo de poesía dirigida a los niños (recordemos que Cecília era maestra de escuela, por lo que estaba bastante familiarizada con el mundo de los niños).

El poema anterior es tan importante que incluso nombra el libro que contiene 57 poemas. Obra iniciada en 1964 Es ésto o lo otro Es un clásico que ha perdurado por generaciones.

En los versos del poema encontramos la cuestión de la duda, de la incertidumbre, el yo lírico identificándose con el estado indeciso del niño. El poema enseña el imperativo de la elección: elegir es siempre perder, tener algo significa inevitablemente no poder tener otra cosa.

Los ejemplos cotidianos, prácticos e ilustrativos (como el anillo y el guante) sirven para enseñar una lección esencial para el resto de la vida: desafortunadamente, muchas veces uno tiene que sacrificar uno por el otro.

Jugando con las palabras de forma lúdica y natural, Cecília quiere acercarse lo más posible al universo de la infancia.

Lea un análisis completo en el artículo Análisis del poema Ou isto ou tudo de Cecília Meireles.

3. despedirse

Por mi y por ti y por eso
quien esta donde otras cosas nunca estan,
Dejo el mar enojado y el cielo tranquilo:
quiero soledad

Mi camino es sin marcas y paisajes.
¿Y cómo lo conoces? – me preguntará.
– Porque no tienes palabras, porque no tienes imágenes.
Sin enemigo y sin hermano.

¿Qué estás buscando? – Todos. ¿Qué quieres? – Cualquier cosa.
Viajo solo con mi corazón.
No estoy perdido, no estoy encontrado.
Camino mi camino en mi mano.

El recuerdo voló de mi frente.
Mi amor, mi imaginación voló…
Quizá muera antes del horizonte.
Memoria, amor y lo demás, ¿dónde estarán?

Dejo mi cuerpo aquí, entre el sol y la tierra.
(¡Te beso, mi cuerpo, toda desilusión!
Triste estandarte de una extraña guerra…)

quiero soledad

despedirse está presente en el libro flor de poemas, publicado en 1972. En los versos podemos ver claramente la búsqueda de soledad del hablante. Esta búsqueda de la soledad es un viaje, parte de un proceso.

El sentimiento de soledad es una paráfrasis de la voluntad de morir que se expresará al final de los versos, cuando el yo lírico dice: «Dejo mi cuerpo aquí, entre el sol y la tierra».

La estructura del poema se basa en el diálogo, con preguntas y respuestas y un supuesto interlocutor del otro lado con el que se establece la comunicación. Una cuestión pendiente es a quién va dirigido el yo lírico…

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