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17 cuentos para niños de todas las edades

Los cuentos infantiles son ideales para el aprendizaje de valores y el desarrollo de la imaginación, la compasión y el humor de los niños. A veces necesitamos historias que transmitan un mensaje de forma sucinta y eficaz. Somos conscientes de ello y compartimos una selección de cuentos, tanto clásicos como contemporáneos, de diversa índole: relatos en prosa, relatos en verso y fábulas con mensajes para todas las situaciones y edades posibles.

1. El ratoncito ignorante, de José Rosas Moreno

cuentos cortos

José Rosas Moreno construye un bello relato en verso sobre el alto costo de la ignorancia y la ingenuidad. Es mejor estar educado e informado para no dejarse engañar que caer en la ingenuidad y la ignorancia.

un ratoncito,
no hay malicia todavía
Cuando te despiertas de tu sueño
Un día estaba sentado en su habitación.

frente al agujero
sentado era un gatito
y con un tono favorecedor
Así que le dijo al ratoncito:

«Sal, querido ratoncito,
que quiero acariciarte
les traigo un dulce exquisito
que te voy a dar

—Tengo muy buen azúcar,
deliciosa miel y nueces…
cuando sales con la boca llena
puedes comer mil cosas.

el ratoncito ignorante
salió del hoyo;
y Don Gato en este momento
devoró mi ratón.

2. El monje duende, de Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber y Larrea)

el monje elfo es un cuento de Cecilia Böhl de Faber y Larrea, firmado bajo el seudónimo de Fernán Caballero. Es una historia que nos advierte sobre personas interesadas que solo nos ayudarán si esperan una ganancia.

Érase una vez tres hermanitas que se ganaban la vida amasando una faneguita de harina por la noche. Un día se levantaron de madrugada para hacer sus quehaceres y lo hallaron hecho y los panes listos para poner en el horno, y así estuvieron muchos días. Para saber quién les estaba haciendo tal favor, se escondieron una noche y vieron venir a un duende muy pequeño disfrazado de monje y con hábitos muy viejos y rotos. Afortunadamente le hicieron unos nuevos, que colgaron en la cocina. El duende vino y se los puso e inmediatamente se fue diciendo:

Pequeño frailecillo con nuevos hábitos,
ni quiere amasar ni ser panadero».

Esto prueba, hijos míos, que muchos son como el duendecillo, que son engreídos y prepotentes hasta sacar provecho, y que una vez que lo han recibido nunca se acuerdan de quién se lo hizo.

3. El pastorcillo y el lobo de Esopo

cuentos cortos

Este clásico de la literatura infantil basado en las fábulas de Esopo ilustra a los más pequeños sobre los peligros y consecuencias del vicio de la mentira. Si la gente sigue mintiendo, tarde o temprano pierde credibilidad y paga caras las consecuencias.

En un pueblo lejano vivía un joven pastor que cuidaba un rebaño de ovejas. Pero este joven tenía una mala costumbre: engañaba a la gente del pueblo gritando:

«¡Es el lobo!» ¡Es el lobo!

La gente vino a ayudarlo solo para descubrir que el joven mentía una y otra vez.

Un día dio la casualidad de que el lobo apareció entre las ovejas y el joven pastor desesperado comenzó a gritar, esta vez en serio:

«¡Es el lobo!» ¡Es el lobo! ¡Él mata las ovejas del rebaño!

Pero nadie le creyó y no recibió ayuda. Y así el lobo se calmó y todas las ovejas murieron.

Moraleja: Nadie cree a un mentiroso, aunque diga la verdad.

4. El zorro y la cigüeña, de Jean La Fontaine

cuentos cortos

La historia del zorro y la cigüeña contenida en el fábulas de Jean La Fontaine, enseña la norma moral por excelencia, la llamada Regla de Oro: lo que no queremos, tampoco se lo hacemos a los demás. En otras palabras, tratar a los demás con el respeto y la consideración con la que nos gustaría ser tratados. Hicimos un ajuste para todos.

Sucedió que un día el Sr. Fuchs quiso parecer importante e invitó a cenar a la Sra. Storch. El menú no era más que un sopicaldo, una sopa baja en sólidos para comer, servida en un plato plano.

Como era de esperarse, la Sra. Cigüeña no pudo comer debido a la forma y extensión de su pico, mientras que el Sr. Zorro lamió todo el plato a su gusto con su lengua.

Ofendida, la señora Stork decidió vengar la humillación del señor Fox y para ello lo invitó a su casa a cenar. Sr Fox dijo:

-¡Felicidades! Siempre tengo tiempo para amigos.

A la hora de la cita, el señor Fox se presentó en casa de la señora Stork, hizo todas las reverencias necesarias y se sentó a la mesa donde encontró servida la comida.

La señora Cigüeña había preparado un sabroso guiso, servido en un recipiente de cuello largo y boca muy estrecha por la que sólo ella podía meter el pico, mientras que el señor Zorro no podía meter el hocico.

Así que el señor Fox, el mismo hombre que se creía importante, tuvo que volver a casa humillado, con las orejas colgando, el rabo entre las piernas y, por supuesto, el estómago vacío.

Moraleja: No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.

5. El nacimiento de la col, de Rubén Darío

cuentos cortos

Ya sabemos que la col no es el alimento más popular entre los más pequeños, pero Rubén Darío nos ayuda a explicar la importancia y dignidad de la col a través de una historia llena de tintes míticos.

En el paraíso terrenal, a plena luz del día, cuando se crearon las flores, y antes de que Eva fuera tentada por la serpiente, el espíritu maligno se acercó…

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